miércoles, 31 de diciembre de 2014

Adiós 2014.



Este año fue difícil para mí, afortunadamente ya se acabó y es justo y necesario empezar otra vez, sentir que comenzamos de cero.

2015 te doy la bienvenida con algunas pérdidas en mi vida pero con la convicción de salir adelante y no cometer los mismos errores.

Este año al que sólo le quedan unas pocas  horas se lleva unos cuantos "amigos", promesas, un empleo que me gustaba, pero que ya me tenía un poco cansada y algunos sufrimientos. 

Fue un año cansado, un tiempo de búsqueda y de revelación de verdades, quién se tenía que ir de mi vida lo hizo por su propio pie  y me da la oportunidad de un nuevo comienzo.

Si fueras un genio 2015 y me concedieras deseos, te pediría valor y consciencia para afrontar y superar situaciones que hasta la fecha me siguen afectando.

Abusando de la confianza pediría también un año tranquilo, lleno de salud para mi familia, para ustedes que leen y para mí, y un empleo a la medida de cada uno.

Pido también que gente buena y honesta se cruce por mi camino, gente de la cual pueda aprender y que no se vayan a la primera.

Decepciones siempre vamos a tener en esta vida, pero 2014 fue el año en el que conocí de cerca como es que las personas pueden defraudarte de mil maneras.

De todo se aprende y creo que por un año malo viene otro bueno para compensar las tragedias, así será.

Cierro este año tranquila, después de todo, entendiendo el por qué pasan las cosas en nuestras vidas y por qué tenemos que aprender a sobrellevarlas. 

Agradezco de corazón a las personas que se han quedado conmigo, a las que he conocido y que iniciarán un nuevo año junto a mí.

Les deseo que sea un año nuevo espectacular, donde cumplamos nuestras metas, y donde podamos dejar el pasado atrás para llegar liberados y sin cargas al nuevo comienzo. 

Ahora sí, vámonos a la fiesta, gracias, muchas gracias. 

Feliz Año Nuevo 2015. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

Sobreviviente del cáncer.



Hace ya 30 años su vida fue salvada por una operación en la que le extirparon el seno derecho, pero su lucha no terminó ahí, hoy Consuelo Patricia Mada Duarte, se dedica a apoyar a quienes sufren cáncer de mama.

Con orgullo recuerda como fue que a los 28 años, mientras se bañaba, sintió en uno de sus pechos un pequeño bulto que alertó a su familia, por lo que fue llevada rápidamente al Hospital General del Estado de Sonora, donde le dieron el diagnóstico.

Ella fue fuerte, junto a su familia, amigos y vecinos, realizaron actividades para que pudiera viajar a Estados Unidos a que se le practicará una operación que en aquellos tiempos era mucho más complicada a las que ahora conocemos.

Después de tres meses de internamiento, Consuelo Patricia fue dada de alta, no sin antes pasar por el proceso de quimioterapias y todo lo que eso implica.

Hace siete años, la sobreviviente escucho en la radio sobre una colecta de brasieres con el fin de hacer consiencia en el resto de mujeres sobre la importancia de la autoexploración, ahí conoció el grupo Cucas, al que pertenece.

"Yo escuché algo de una colecta de brasieres, yo quería ayudar, agarré uno y lo eché en una bolsa de regalo, lo lleve y desde entonces estoy aquí", comentó mientras realizaba pequeños prendedores en forma de prenda femenina.

Después de haber pasado por esa experiencia y vivir para contarla, Consuelo Patricia reflexiona sobre la necesidad de que las mujeres se revisen y acudan a los centros de salud para asegurarse que se encuentran en perfecto estado, o bien atenderse a tiempo en caso de encontrar alguna falla.

"Que le echen ganas a la vida y  ha cuidarse, explorarse, si ven algo más nos da miedo y eso es lo que no queremos, tenemos que ir al doctor", invitó la afortunada mujer.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Navidad... O no.

Siempre he tenido muy mala suerte en los intercambios navideños, algunas veces me he quedado esperando mi regalo y otros me han obsequiado cosas raras.

Desde hace ya varios años, decidí no volver a entrar a ningún intercambio, prefiero autoregalarme algo que me guste mucho. 

A pesar de que te dicen que no digas el nombre de la persona a la que le vas a regalar, siempre se sabe porque todos andan preguntando qué le pueden regalar y así corren los chismes. 

Pues una vez me enteré que me iba a regalar el morro que me gustaba, no lo podía creer pero estaba bien contentísima y voladísima.

Una semana antes de que fuera la posada yo ya andaba buscando la ropa que me iba a poner, definiendo maquillaje, peinado y todas esas cosas de mujeres.

Quería estar reluciente para el momento en el que el muchacho me diera mi regalo y obvio aprovechar y abrazarlo, a lo mejor y se daba cuenta que me gustaba.

Llegó el día de la posada, llegué al lugar lo más guapa que pude, me esmeré la verdad, tenía todos los detalles prácticamente controlados. 

A mi me había tocado regalarle a una amiga, para quedar bien ante los demás le compré un buen regalo, ropa fue lo que se me ocurrió, un poco más costosa del precio previsto en el intercambio. 

Le di su obsequio y le gustó, se quedó conforme y el resto de los asistentes reconocieron mi esfuerzo por quedar bien. 

Estaba yo bien nerviosa, ya era mi turno de recibir mi regalo, ¿qué me regalaría el guapo? No nos conocíamos bien y no me podía imaginar que me habría comprado. 

Dijeron: que pase la persona que le va a regalar a Ana Isabel, me alboroté y ligeramente miré al guapetón, ¡pero no se movía el hombre!

De dónde menos me lo esperaba salió un morro apodado "El Lupito", con una cajita de regalo para mi, me la daba y yo no sabía qué onda.

El Lupito me estiró los brazos para darme mi apapacho navideño y todos nos empezaron a hacer carrilla, sufrí mucho. 

Me fui a mi mesa a abrir mi regalo, era la típica  cajita musical con una muñequita bailarina y un espejo, no me gustó, estaba enojada. 

Mi "Santaclós" fue a preguntarme sí me había gustado y yo me porté muy mal con él (Me arrepiento, fui muy mala), le reclamé y le dije que el guapo era quién me iba a regalar y no él. 

Entonces fue ahí cuando me dijo que el morro le pidió de favor que le cambiará a la persona,  porque el Lupito tenía a la que le gustaba.

Destruida me fui a la casa y... estrellé la cajita musical-joyero ¿para qué fregados la quería? (Fui mala, ya sé).

Así fue como una Navidad me quedé sin regalo, sin el morro que me gustaba y unos cuantos pesos más pobre.

Después de ese coraje decidí nunca más volver a intercambiar regalos, más vale prevenir que lamentar. 

¡Feliz Navidad!