jueves, 13 de agosto de 2015

¿Tú qué sientes con la música?





La música como a muchos de ustedes que leen esto me ha marcado la vida, y a pesar de que aún no toco ningún instrumento he estado muy ligada a ella, es algo que está conmigo, que me  llena de sentimientos y me da energías en mis peores y mejores momentos, escucho todo tipo de música y no me encasillo en ningún género, aunque por muchos años fui metalera extrema.

Mi entrada de lleno al mundo del metal y la música, fue a los 14 años, estaba yo en preparatoria y tenía amigos un poco más grandes que yo, ellos me mostraron un estilo musical que de inmediato me marcó hasta la fecha.

Antes de eso, escuchaba involuntariamente  a los  Tigres del Norte, Lorenzo de Monteclaro, en fin, todo tipo de música norteña que escuchaba mi mamá cuando se ponía a limpiar la casa, esporádicamente escuchaba o veía conciertos de Queen porque mi papá es fan, además  tenía un vecino que rentaba equipo de sonido, así que me chutaba todas las canciones de boda y quinceañera que existen, incluyendo a Selena y Los Dinos y Tropicalísimo Apache.

También escuchaba a las  bandas y artistas del momento como Backstreet Boys que hasta la fecha me gustan, fueron mi placer culposo y secreto por muchos años, Britney Spears, Christina Aguilera, Marron 5 y todo tipo de bandas que rifaban en canales como MTV y radios comerciales.

El momento cumbre, en el que sentí que algo cambió en mí, fue una tarde al salir de la escuela, unos compañeros me invitaron a escuchar música, le dieron play a una vieja computadora y escuché aquella voz un poco chillante y acordes muy poderosos, -"Son Cradle Of Filth", me dijo mi amigo que aún conservo hasta la fecha, en ese entonces él se ponía todas las pulseras de picos que podía y ocultaba su cabello un poco largo entre litros de gel.

Se hizo costumbre que todas las tardes al salir de la escuela nos fuéramos a esa casa a escuchar música, estaban muy de moda Dimmu Borgir, Slipknot, Korn y bandas más comerciales como Limp Bizkit  y tiempo después Linkin Park, no digo que me gustarán todas, sólo hago un recuento de lo que sonaba.

La música más que simple sonido, representa para mí, momentos, etapas y situaciones por las que he pasado, algunas tristes y otras alegres, otros simplemente instantes que ligo automáticamente con alguna canción o banda.

Y es que si no me hacen sentir lo que están tocando o cantando, para mí no funciona , yo escucho música para sentirme viva, para darme ánimos y debes en cuando para deprimirme un poco, hay cantantes que me gustan y me hacen reír como María Daniela y su Sonido Láser, con esa simplicidad que llega a parecer tonta para muchas personas, pero también hay bandas que me llevan a las lágrimas como Agalloch, Katatonia, Ophet, Amorphis y Anathema con letras llenas de inspiración y melodías hermosas.

Para cada banda tengo una memoria, una anécdota relacionada a alguna persona o una situación que les da un valor especial a cada canción que escucho.

Soy melómana, me gusta saber por qué se escribió tal o cuál canción, qué es lo que se quería transmitir con la letra y después darle mi propia interpretación llena de emociones.
Con el tiempo uno madura también en sus gustos y aprendí a no odiar la música, cualquiera que sea el género, aunque no puedo evitar que no me agraden los géneros trova y salsa, aunque si los tengo que escuchar por cualquier motivo no les hago el “fuchi”, la cultura tiene gustos para todos y es amplia.

Para no hacerles el cuento largo quiero confesarles que mis artistas favoritos del momento son  Agalloch, Katatonia, Rihanna, Drake, Hocico, And One, Los Invasores de Nuevo León, Cartel de Santa, entre muchos, muchos otros.


Es interesante observarme a través de los años y ver cómo mi mentalidad ha evolucionado a un punto en el que  apreció y reconozco el talento de artistas y creativos para generar algo que nos da vida, recuerdo que una vez leí en algún artículo de un medio  internacional donde se aseguraba que la música cambiaba los latidos del corazón, ese órgano vital se coordina con la música que escuchas y también con el cerebro, me parece fascinante.