miércoles, 30 de abril de 2014

Triste historia del Día del Niño


Como una persona mayor que conoce perfectamente la ciudad, camina Carlitos, se mueve ligero por las calles del Centro de Hermosillo, pero no como el resto de los niños que van de la mano de sus padres, de paseo o de compras.

Carlitos a sus 8 años, tiene que trabajar y llevar dinero a su casa, donde vive con su madre y dos hermanos menores, no va a la escuela y se dedica a pedir dinero  a los transeúntes.

Con el pretexto de que necesita recursos para devolverse a su casa en camión, el pequeño solicita unas monedas, mucha gente le entrega un peso o dos, otros simplemente lo ignoran.

El niño nunca ha ido a la escuela, su mamá no lo lleva, asegura, no sabe leer ni escribir, mucho menos contar, por ese motivo no tiene la menor idea de cuánto gana en un día de trabajo.

Lo que sea que logra recaudar se utiliza en su casa de la invasión Altares al Sur de Hermosillo para que sus hermanos coman frijoles con tortillas o pan y sopa de fideos.

El pequeño que recorre las calles con ropas sucias, es reconocido por algunos hermosillenses, pues es común que se pose en las paradas de los camiones para pedir unas monedas y caída la tarde tomar la ruta 02 de regreso a su hogar.

“¡Dile a tu mamá que te lleve a la escuela!, ¿Qué tu mamá no te cuida? ¿Para qué quieres dinero?” Son algunas de las frases que el pequeño escucha todos los días.

Él no sabe que trabaja, simplemente hace lo que puede y lo que le solicita su madre para que puedan vivir, no sabe exactamente dónde vive ni su nombre completo.

Debido a la falta de educación el niño tiene una mala dicción y no consigue hilar sus ideas.

Al igual que él cientos de menores en todo el Estado deben colaborar con los gastos de sus casas, aunque pueda ser considerado como explotación infantil y esté penado por las leyes.



sábado, 26 de abril de 2014

El Niño Fariseo.


Una máscara cubrió su rostro durante muchos días y un Rosario dentro de su boca lo mantuvo callado, alejado de los pecados dice él, con tan sólo 14 años, Martín Acosta Serrano fue fariseo durante las celebraciones de los Yaquis en el barrio de El Coloso.

El jovencito, dijo que entre las cosas que más disfrutó de haber sido fariseo, fue preservar su cultura y la convivencia con el resto de sus compañeros en la calle, donde bailaban y pedían dinero por 40 días seguidos.

"Fui fariseo por una manda y por mi papá, porque el todos los años lo hacía, mi máscara fue de un hechicero porque es la que hacia mi papá", explicó el joven.

Después de 40 días de haber portado la indumentaria de fariseo, 
el niño destruyó la máscara que el mismo elaboró y después la quemó.

Según las creencias del menor, conservar la máscara confeccionada con cartón y diferentes telas podría traerle mala suerte, representa la maldad, por eso las queman.

El estudiante de secundaria dijo que el próximo año volverá a enlistarse junto a fariseos de todas las edades, para demostrar su fé durante la Semana Mayor.

Lo primero que quería hacer el pequeño era volver a su casa, darse un baño y regresar a la normalidad, pues durante toda la Cuaresma vivió junto a más de 100 fariseos en una ramada.




jueves, 24 de abril de 2014

Mi primer historia.

Desde siempre me ha gustado escribir, los que me leen en redes sociales no me dejarán mentir. 

Creo que tengo esa facilidad de expresión a través de las letras combinadas con imágenes y un poco de tonterías.

A pesar de que tengo mucha imaginación y me da para escribir historias, no la necesito.

¿Pero saben por qué no? Es porque mi vida ha estado llena de aventuras, de todo tipo, en diferentes etapas, igual que ustedes, algunos las compartimos en pláticas con amigos, a mi me gusta escribirlas y compartirlas con extraños.

Me gustan también las vidas interesantes de personas que tienen algo que contar y por eso me presto como su intérprete para mostrárselas a ustedes.

Por aquí nos estaremos leyendo.
#Abusados.

HOLA AMIGOS

Hola amigos de Twitter, este es mi nuevo blog donde voy a publicar algunos trabajos e historias de mis aventuras, espero que les guste y que me lean.