domingo, 2 de noviembre de 2014

"Mi primera vez en el cine".



Lo recuerdo claramente, tenía yo 10 años de edad, casi salía de quinto año de primaria y tenía una maestra practicante.

Esa muchacha estudiante de la normal, realizaba sus prácticas profesionales en una escuelita llamada Ejido Villa de Seris al Sur de Hermosillo.

La maestra era muy buena y fácilmente se encariñó con sus alumnos, nos amaba y no quería despedirse de nosotros.

Una semana antes nos propuso ir todos al cine como despedida.

Yo me alboroté muchísimo, quería ir de verdad, nunca había ido, en la casa éramos muchos hermanos y poco dinero para ese tipo de salidas familiares.

Durante toda esa semana me porté muy bien en mi casa, porque quería que me dejarán ir a despedir a la maestra y sobre todo a conocer el cine.

El viernes, salimos corriendo a nuestras casas y la maestra dijo claramente: "Los que van a ir al cine los espero aquí a las 3 de la tarde, cada quién traiga 50 pesos para la entrada y las palomitas".

Llegué a mi casa corriendo a pedirle dinero a mi mamá, ella no me podía dar ese dinero, le lloré, le supliqué, hasta que le di lástima y fue con la vecina a pedirle un poco de dinero prestado.

Así fue como me dio 30 pesos, para la entrada aunque sea, con eso fui muy feliz.

Me cambie y me vestí según yo muy fashion, no tenía mucho tiempo que había cumplido años y mi mamá me había regalado una pequeña mochila con flores, como las que usaba Fey y que todas las niñas queríamos.

La mía era muy corrientita, pero me hacia muy feliz, esa misma mochila la tomó mi mamá para guardarme unas galletitas en una bolsita de plástico.

Esto porque no llevaba dinero para las palomitas y mi mamá no quería que me quedará sin comer dentro del cine.

Me arranqué con mi mochila llena de galletas, bien contenta a la escuela, ahí estaban la mayoría de mis compañeros.

Nos fuimos en camión hasta el cinepolis que está por el Luis Encinas, era de los pocos que había en ese entonces.

Seleccionamos la película; "Space Jam" con Michael Jordan y los Looney Tunes, estaba tan emocionada.

Cerca de la sala, un muchacho estaba revizando las bolsas y mochilas de todos, me encontró mis galletas y me las quitó.

Entramos a la sala y yo no lo podía creer, era igual que en las películas y las caricaturas que veía en la tele.

La película, pues ya saben, toda una revolución para esos tiempos, me encantaba ver a los personajes interactuando con el dios del basquetbol.

Se acabó la función y todos a sus casas, durante días y días no paré de hablar de mi experiencia en el cine y lo feliz que fui.